Pedalear por sensaciones frente a pedalear con pulsómetro

[vc_row][vc_column][dfd_heading content_alignment=»text-left» enable_delimiter=»off» style=»style_01″ title_font_options=»tag:h2″ subtitle_font_options=»tag:h3″]Pedalear por sensaciones frente a pedalear con pulsómetro[/dfd_heading][vc_column_text]Disfrutar del ciclismo

Hace unos días coincidí con un buen amigo pedaleando por los caminos de Huesca. Le tenía perdida la pista ya que se fue a vivir unos años a Barcelona, así que aprovechamos para ponernos al día y hablamos de todo un poco: familia, trabajo, solucionamos el país y, como no, de nuestra pasión común que es la bicicleta.

Él estuvo compitiendo en aficionados, después se pasó al duatlón y después al triatlón. Me comentaba que desde hace diez años no tocaba la bicicleta y se sorprendió cuando le dije que yo no había dejado de montar desde hace veinte años – está claro que no a diario por que las responsabilidades cotidianas me lo impiden, pero siempre sacando horas de dónde no las hay para pedalear…

Le pregunté el motivo de su abandono durante tantos años: ¿te lesionaste?, ¿el trabajo?

– “no,no…¡Acabé quemado! Me di cuenta que tanto entrenar y tanto sacrificio no sirven de nada. Y tú ¿por qué no lo has dejado?”

-“sarna con gusto no pica”

y ahí se quedo la cosa, pero cuando llegué a casa me puse a pensar en su pregunta.

Pedalear por sensaciones

Desde hace años estoy liberado del entrenamiento, es decir, no llevo ninguna planificación programada, ni microciclos ni mesociclos, ni series, ni pulsómetro, simplemente me dejo llevar por las sensaciones: lejos de que sea lo más optimo para mi rendimiento hago aquello que más me apetece en cada momento.

Ahora ésta es mi actitud frente la practica ciclista. No es más que un planteamiento personal para no llegar a aborrecer el ciclismo de competición, duro, exigente, pero enormemente gratificante, por eso mismo quiero seguir poniéndome un dorsal de vez en cuando. Precisamente porque he conocido el ciclismo profesional y la presión de rendir pese a que las circunstancias personales no fueran favorables, he sabido reciclar mi planteamiento cada vez que monto en bici, para no llegar a matar ese gusanillo que me engancho de niño al debutar en las primeras competiciones, ahora puedo decir que no entreno, sólo disfruto.

Prueba de ciclismo

Dejar de lado el pulsómetro, watios y demás elementos medidores de rendimiento a veces es necesario para liberar la mente, disfrutar del simple hecho de pedalear porque sí, preguntarse a uno mismo por qué se está encima de la bici y no convertirse en un ente programado para rendir con la única motivación de estar cada vez más fino, más fuerte, más rápido…cuya imagen de sí mismo es la de un ciclista pro, pero claro, sin serlo, cargándose de una responsabilidad extra a sus obligaciones diarias, familia, trabajo… El entrenamiento muchas veces se convierte en enemigo y culpable del abandono de la bici, como le pasó a mi amigo.

 

La presión y la falta de resultados lleva al abandono

Todos hemos conocido estrellas fugaces, no sólo en profesionales, sino también en nuestro entorno: ese chaval que lleva cuatro días montando, con una clase innata que lo gana todo; el nuevo de la grupeta que va como un obus, está fino, lleva un “pepinaco” de bici y muchas veces no sale en grupo por cumplir el entrenamiento metódico que su entrenador le manda para lograr sus objetivos deportivos, ¡muy licito faltaría más!

Ciclismo con pulsómetro

Pero precisamente es este perfil,, en un porcentaje muy amplio, a los que un día ya no ves pedalear, porque no pueden entrenar lo que ellos consideran que deberían para rendir a su nivel óptimo; los que pueden llegar a sobreentrenarse, por la ambición de rendir cada vez más y llegado el día de su gran objetivo fracasan estrepitosamente, porque la presión ha podido con ellos o por otros motivos.

 

Ahí es cuando la bici se convierte en una enemiga, que les ha robado tiempo, dinero y además no le ha recompensado. Entonces, en el mejor de los casos, se apartan del ciclismo temporalmente y en muchos casos no quieren volver a tocarla ni con un palo, tratando de buscar en otro deporte la recompensa que merecen para mitigar ese sabor agridulce que les ha dejado la puñetera bicicleta.

 

El verdadero ciclista que ama la bici

Seguro que en vuestra ciudad o pueblo tenéis al típico ciclista que lleváis viéndolo pedalear toda la vida, a su marcha, indiferente a lo que sucede su alrededor, ajeno a los “chismes” de las grupetas, modas y nuevas tendencias. Ajeno porque él lo ha decidido, para no intoxicar su amor a la bicicleta; ajeno para que ésta mantenga la esencia que le cautivó cuando comenzó a pedalear, y sigue pedaleando, compitiendo o no, pero con una sonrisa perpetua mientras monta en ella.

Disfrutar pedaleando
Imagen: Mojón tras Mojón

Para mí, y esto es una opinión muy personal, estos son los ciclistas de verdad. Los que son ajenos a factores externos, a los que ya no les importa si tienen pelos en las piernas o no, su vestimenta, si su bici está pasada de moda… ellos tienen la suerte de tener una gran amiga para toda la vida, con la que descubrirán nuevos paisajes, conocerán nuevos amigos, recorrerán ciudades y por qué no, seguirán compitiendo, porque tienen claro que la bici forma parte de ellos, y con ella se relacionan con el entorno de una forma más amable, pero sobre todo se relacionan consigo mismos, en algunos casos literalmente ;).

Sergio Pérez, ex ciclista profesional y socio fundador

Guardar[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

4 comentarios en “Pedalear por sensaciones frente a pedalear con pulsómetro”

  1. No se puede estar más de acuerdo. Llevo 20 años encima de una bici, cada vez estoy más enganchado. Jamás he competido (alguna marcha suelta muy muy a la larga) y lo que más me gusta de la bici es conocer nuevos lugares, no hay sensación más maravillosa que llegar a un sitio nuevo y precioso tu solo con tu bici y descubrirlo por primera vez. Por supuesto también son geniales los mometos con los compañeros de ruta.

    Si realmente te gusta la bici puedes olvidarte totalmente de las tonterías secundarias como los pelos en las piernas jajaja, que la bici ya no sea el último modelo y demás chorradas, solo te importa disfrutar de ella, del camino y de los amigos.

    Gran artículo.

    • Muchas gracias por tu comentario, amigo de ruta 😉 No sabes lo que nos alegra leer que llevas 20 años encima de una bici y que no tenías pensado bajarte de ella. Un abrazo!!

  2. No se puede estar más de acuerdo. Llevo 20 años encima de una bici, cada vez estoy más enganchado. Jamás he competido (alguna marcha suelta muy muy a la larga) y lo que más me gusta de la bici es conocer nuevos lugares, no hay sensación más maravillosa que llegar a un sitio nuevo y precioso tu solo con tu bici y descubrirlo por primera vez. Por supuesto también son geniales los mometos con los compañeros de ruta.

    Si realmente te gusta la bici puedes olvidarte totalmente de las tonterías secundarias como los pelos en las piernas jajaja, que la bici ya no sea el último modelo y demás chorradas, solo te importa disfrutar de ella, del camino y de los amigos.

    Gran artículo.

    • Muchas gracias por tu comentario, amigo de ruta 😉 No sabes lo que nos alegra leer que llevas 20 años encima de una bici y que no tenías pensado bajarte de ella. Un abrazo!!

Deja un comentario