La constancia te acerca a tus objetivos

[vc_row][vc_column][dfd_heading content_alignment=»text-left» enable_delimiter=»off» style=»style_01″ title_t_heading=»» title_font_options=»tag:h2″ subtitle_t_heading=»» subtitle_font_options=»tag:h3″]La constancia te acerca a tus objetivos[/dfd_heading][vc_column_text]Constancia para lograr la cimaPerseverancia, constancia, tesón, cabezonería, esfuerzo continuado o como lo queramos llamar es algo que vamos adquiriendo desde el día que nacemos para realizar cualquiera de nuestras acciones cotidianas. Levantarnos pronto por la mañana para ir al colegio, instituto, trabajo…estudiar, entrenar, ir a las actividades extraescolares después de un duro día, etc. requiere gran energía e ilusión, que no siempre nos van a acompañar para desarrollarlas.

El cansancio o la falta de recompensa tras el esfuerzo a veces nos hace desistir en nuestro empeño, pero es la constancia la que nos ayuda a salvar estos momentos para llegar a lograr nuestros objetivos que, sin duda, lograremos alcanzar tarde o temprano.

Cuando nos marcamos una meta u objetivo tenemos que saber que no va a ser fácil conseguirlo, que sólo va a depender de nosotros llegar hasta él. En nuestro camino nos encontraremos muchas dificultades, desilusiones, cosas que no nos van a agradar, pero tenemos una ventaja, y es que ¡ya lo sabemos! Debemos prepararnos para ello y así cuando vengan esos momentos difíciles, tendremos nuestros trucos y fórmulas a mano para superar estos baches: sabemos de nuestras fortalezas, ¡que no son pocas! y si somos sinceros con nosotros mismos, también conocemos nuestras debilidades, que debemos ir corrigiendo con trabajo y empeño para poder acercarnos paso a paso a nuestra meta.

En el camino hacia la meta

Cuando inicies el camino hacia la consecución de tu objetivo imagina que se trata de un videojuego en el que tú eres el protagonista: debes llegar a la cima de una gran montaña. Comienzas el camino; la ilusión es tu fuente de energía; estás al 100% y sientes que nada te puede parar. En tu mente sólo está esa imagen: alcanzar la cima con una gran sonrisa.

Comienzas la marcha y pasan los días, semanas, meses y años. Ya has superado grandes pendientes, incluso paredes verticales casi imposibles de ascender. Es mucho más de lo que podrías haber imaginado, pero la cima aún no se divisa. Las nubes la ocultan y no aún no sabes lo que te queda. Es más, tienes numerosos tropiezos que hacen alejarte cientos de metros de la cima.

La ilusión, que era tu principal fuente de energía, es cada vez menor y el agotamiento te hace dudar si realmente vale la pena tanto esfuerzo. Tu imagen en la cima de la montaña se desvanece cada vez más.

¡PELIGRO! Es el momento en el que tienes que utilizar los recursos que has adquirido con la experiencia de la propia ascensión a la montaña. Ahora eres fuerte y sabio, mucho más que en tus inicios. Con total certeza y sin un ápice de dudas, mira de nuevo a la cima. Aunque no se vea, sabes que tiene que estar ahí.

La constancia debe ser un valor esencial en nuestra vida, que tenemos que practicar, porque seguramente de el dependerá no solamente el logro o no de nuestros objetivos, sino también el que seamos personas destinadas al éxito o, por el contrario, al fracaso.

Fábula de la liebre y la tortuga

La Liebre y la Tortuga

Cierto día una liebre se burlaba de las cortas patas y la lentitud al caminar de una tortuga. Pero ésta, riéndose, le replicó: «Puede que seas veloz como el viento, pero en una competición yo te ganaría». La liebre, totalmente segura de que aquello era imposible, aceptó el reto, y propusieron a la zorra que señalara el camino y la meta.

Llegado el día de la carrera, emprendieron ambas la marcha al mismo tiempo. La tortuga en ningún momento dejó de caminar y, a su paso lento pero constante, avanzaba tranquila hacia la meta. En cambio, la liebre, que a ratos se echaba a descansar en el camino, se quedó dormida. Cuando despertó, y moviéndose lo más veloz que pudo, vio como la tortuga había llegado tranquilamente al final y había obtenido la victoria.

Moraleja: Con constancia y paciencia lograremos nuestros objetivos.

Sergio Pérez, ex ciclista profesional y socio fundador

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